
JIGGER GIN nació con un gran producto, pero con una identidad visual que todavía no lograba expresar todo su potencial. Desde nuestro estudio asumimos el desafío de replantear la marca desde cero, construyendo un universo visual capaz de darle una personalidad propia y una presencia mucho más reconocible dentro de la categoría.
A través de una nueva identidad desarrollamos cada uno de los elementos que darían vida a este mundo: logo, sistema gráfico, paleta cromática, ilustraciones, etiquetas y un completo brandbook. Cada decisión fue pensada como parte de un lenguaje visual coherente, flexible y capaz de extenderse más allá de la botella.
El resultado es una marca completamente renovada, con códigos propios y una identidad preparada para crecer. Más que un rediseño, el proyecto significó construir una nueva forma de ver, entender y experimentar la marca.





















